Los movimientos sísmicos volvieron a recordarnos esta semana una realidad que forma parte de Costa Rica: vivimos en un país sísmicamente activo. Durante la madrugada del lunes 24 de agosto, una secuencia de movimientos sacudió diferentes zonas del país. OVSICORI confirmó dos de los principales sismos, registrados con pocos minutos de diferencia y con magnitudes de 5,0 y 4,5, con epicentros cercanos a Coronado. Posteriormente se registraron múltiples réplicas.
Un sismo puede durar apenas unos segundos, pero sus consecuencias pueden extenderse mucho más. Además de los daños visibles en una estructura, un evento de este tipo puede afectar instalaciones, acabados, bienes y otros elementos que forman parte del patrimonio de una familia, un comercio o una empresa. Por eso, la preparación no debería limitarse a saber dónde ubicarse o qué hacer durante el movimiento: también implica conocer qué tenemos protegido y con qué respaldo contamos ante un eventual daño.
La prevención comienza antes de que ocurra una emergencia. Saber cómo actuar, identificar las zonas seguras y contar con un plan puede marcar una diferencia cuando ocurre un evento sísmico. Por eso, compartimos el Plan de Emergencia elaborado por la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE), un recurso que podés descargar, revisar con anticipación y tener disponible como parte de tu preparación.
👉 Descargá el Plan de Emergencia de la CNE
Pero prepararse también implica pensar en lo que ocurre después. Aquí cobra importancia revisar las coberturas de una póliza patrimonial. Aunque comúnmente hablamos de “seguro de incendio”, existen productos que pueden incorporar coberturas adicionales para proteger frente a otros riesgos. Entre ellas pueden encontrarse temblor y terremoto, así como inundación, deslizamiento, vientos y otros eventos, dependiendo del producto y de las coberturas contratadas. Por ejemplo, dentro de las pólizas registradas ante SUGESE existen productos que contemplan la cobertura de “Convulsiones de la Naturaleza”, incluyendo daños derivados de temblor y terremoto.
Esto también plantea una pregunta importante para quienes ya cuentan con un seguro: ¿sabés realmente qué cubre tu póliza? Tener una póliza no necesariamente significa que todos los riesgos estén incluidos o que la suma asegurada corresponda actualmente al valor que necesitás proteger. Las coberturas, exclusiones, deducibles y sumas aseguradas dependen de las condiciones específicas de cada contrato, por lo que una revisión periódica puede ayudar a identificar oportunidades de actualización y evitar asumir que se cuenta con una protección que en realidad no está contratada.
La prevención, entonces, tiene dos partes: prepararnos para saber cómo actuar ante un sismo y prepararnos financieramente para enfrentar sus posibles consecuencias. El objetivo no es vivir con miedo a un terremoto, sino tomar decisiones con anticipación para proteger aquello que ha tomado años construir. Y cuando hablamos de patrimonio, una vivienda, un comercio o una industria representan mucho más que un inmueble: representan inversión, esfuerzo y proyectos que continúan en el tiempo.
¿Querés saber si tu patrimonio está realmente protegido? En UNISERSE podemos ayudarte a revisar tu póliza, identificar las coberturas que tenés actualmente y orientarte sobre las opciones disponibles para proteger tu hogar, comercio o empresa frente a diferentes riesgos.
No esperés al próximo movimiento para revisar tu protección. Cotizá con UNISERSE y protegé lo que te ha tomado años construir.